Hay días en los que se desencadenan acontecimientos, uno tras otro, que te paralizan. Las ilusiones, las esperanzas de tocar la felicidad con la punta de tus dedos cae hasta hacerte tocar con los pies en la tierra, y empujar hasta que la tierra te llega a las rodillas.

Y te quedas muda. Y te vas vaciando. Y piensas que es el final.

Pero esto es lo mejor. Todo final es un nuevo principio. Y cuando te vacías es el momento de volverte a llenar, de nuevas cosas.