Puede que las cosas no sean ni parecidas a como queremos que sean las cosas. Puede que lo normal no exista y nos enfrentemos al problema de la búsqueda de algo que carece de sentido. Puede que lo que sabemos que queremos sea lo que realmente queramos, pero que también sepamos que nunca podremos tener. O quizá sí podamos. Quizá no ahora. Porque como dicen, “lo imposible solo tarda un poco más”.